Valle Colino: más de 320 mascotas esperan por una segunda oportunidad

Adriana Naranjo nos cuenta lo bueno y lo malo: las 1.500 adopciones anuales, el descenso de los abandonos y la necesidad urgente de ampliar el refugio

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Adriana Naranjo, presidenta de la Fecapap, y su perro Cosmi.
Adriana Naranjo, presidenta de la Fecapap, y su perro Cosmi.

Por Pedro Marrero | @marrero_pedro

El albergue comarcal Valle Colino sigue siendo una referencia en la isla. Gracias al apoyo de cuatro municipios (La Laguna, Santa Cruz, El Rosario y Tegueste) realiza una gran labor pese a ser considerado un refugio pequeño que necesita urgentemente una ampliación. Desde hace cinco años espera a que un terreno aledaño sea calificado como edificable para poder disponer de un espacio mayor para los animales.

La presidenta de la Federación Canaria de Asociaciones de Animales y Plantas (Fecapap), Adriana Naranjo, que gestiona el Albergue Valle Colino desde 2006, se enorgullece de la cantidad de personas que optan por adoptar un animal. Valle Colino registra unas 1.500 adopciones cada año, todas y cada una de ellas llevadas a cabo tras el correspondiente filtro. “Por ejemplo, no podemos darle un cachorro de podenco a una persona mayor, porque no podría con él”, comentó la presidenta.

Unos 140 perros y 200 gatos habitan actualmente el centro lagunero, una cifra buena en cuanto a los canes, pero no tanto en lo que al confort de los pequeños felinos se refiere, ya que no están tan a gusto si se les ubica cerca los primeros. “Los ladridos estresan mucho a los gatos. Y no podemos separarlos porque este edificio tiene unas carencias que ahora no se pueden resolver. Llevamos años esperando a que cambien la calificación del terreno de al lado para poder ampliar el albergue. No sé quién tiene que hacerlo, pero ya vamos para cinco años”, explicó Adriana Naranjo.

Actualmente hay unos 140 perros y 200 gatos esperando ser adoptados.
Actualmente hay en el Albergue de Valle Colino unos 140 perros y 200 gatos esperando ser adoptados.

Al llegar al albergue sorprende la cantidad de voluntarios que acuden a pasear a los perros. Resulta complicado aparcar (tampoco hay un gran parking) sin amontonar los coches, pero todo sea para bien, por ver cómo personas con gran corazón van a visitar a los inquilinos del refugio. “Todo esto son solicitudes de voluntarios”, dijo Adriana Naranjo sosteniendo una montaña de papeles. “Aunque no es que vengan todos a diario”, añadió mientras el personal de Valle Colino iba entregando los perros a los voluntarios, que los llevan a un lugar acotado, donde los sueltan para que corran libremente.

“Realmente tenemos ahora menos ocupación. Hay muchos menos abandonos de perros”, continuó la presidenta de la Fecapap, de quien no se separa su perro, Cosmi, que, por supuesto, es adoptado. En cuanto al descenso del número de perros sin hogar, la labor de los albergues es fundamental, ya que “todos los animales son esterilizados. Llevamos haciéndolo desde 2006 y eso tiene que notarse”, explicó. “El problema lo tenemos con los gatos. Son más proclives a reproducirse”, añadió Adriana Naranjo.

Aunque, la presidenta considere que las cifras son buenas y que el Albergue Valle Colino esté realizando una buena labor pese a las citadas carencias, está preocupada por el futuro. “Está mal que lo diga yo, pero creo que el centro funciona bien. Hacemos una buena labor de concienciación desde 2006, ya que la prevención es importante aunque los resultados se vean a largo plazo”, afirmó. “Pero yo no voy a estar siempre y ahora no tengo a nadie que me sustituya. Algo que les he hecho saber a los ayuntamientos. Les he hecho saber que tienen que ir pensando en alguien para cuando se acabe el convenio dentro de dos años, porque no es sencillo encontrar a quien gestione un albergue”, explicó.

De la inquietud por el futuro cuando acabe el convenio actual (dentro de dos años) a la satisfacción por la ayuda que presta Aguere Adiestramiento. “Nos ayudan mucho con el adiestramiento de los perros. Algunos lo necesitan, porque llegan muy nerviosos y asustados y pueden estar un poco agresivos”, comenta Adriana, quien aprovechó para argumentar los pocos casos en los que se han visto obligados a sacrificar a un animal: “Si son realmente agresivos y un peligro, no nos queda más remedio. Tenemos dos opciones: sacrificarlos o dejarlos encerrados de por vida”. Y la respuesta parece clara.