"Nos jugamos la vida cada día en el mar"

David Lorenzo, presidente de la Cofradía de Punta del Hidalgo, celebra la evolución del 'puertito' e insiste en la necesidad de tener una reserva marina en Anaga

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David Lorenzo y Cristina Melián, presidente y secretaria de la Cofradía de Pescadores de Punta del Hidalgo. / Pedro Marrero
David Lorenzo y Cristina Melián, presidente y secretaria de la Cofradía de Pescadores de Punta del Hidalgo. / Pedro Marrero

Pedro Marrero | @marrero_pedro

En Punta del Hidalgo está la cofradía de pescadores más antigua de Canarias, la de Nuestra Señora de la Consolación, y allí fuimos. Nos esperaba, puntual, su presidente, David Lorenzo, al que llaman Curro, arreglando unos aparejos. El muelle es pequeño. Apenas tiene una rampa y una grúa. No hay espacio para mucho más. Si acaso para algún pescador que prueba suerte con su caña.

Pero tener un ‘puertito’, como lo llama Curro, es un avance. Antes, salir a pescar era una odisea. “Hemos evolucionado, ya que hace unos pocos años el puertito era una playa de cayados. Hemos conseguido hacer medianamente un refugio pesquero gracias a la ayuda institucional, aunque nos pegamos 20 años esperando. Apenas podíamos trabajar en aquella época. Para poder vivir de la pesca teníamos que ir a otros sitios”, recuerda.

Una de las principales preocupaciones es el control de la pesca. “Estamos luchando desde hace diez años por la reserva marina en Anaga, porque nos garantizaría un futuro. Las instituciones están todas de acuerdo. La reserva se aprueba aquí y en Madrid nos encontramos con el muro. Tener esa reserva permitiría una pesca respetuosa con el medio, ya que utilizaríamos menos artes”, añade.

Este año, el Ayuntamiento de La Laguna abrió una línea de ayudas a los pescadores. Una iniciativa pionera para compensar la pérdida de ingresos en el sector. En total, 36.000 euros en respuesta a la demanda de la Cofradía: “Es la primera subvención que ha sacado el Ayuntamiento para nosotros, pero hubo un fallo de comunicación. Nos vino muy bien para compensar las pérdidas por la pandemia, pero uno de los requisitos era ser autónomo y hay cofrades que trabajan por cuenta ajena. En mi caso somos dos pescadores que formamos una comunidad de bienes y nos tocó una ayuda de 1200 euros a repartir”.

“Pero ya no hay vuelta atrás. No se pudo repartir toda la ayuda. Pero hemos hablado con Cristina (Ledesma, concejala de Playas y Piscinas) y Aitor (López, responsable de Desarrollo Rural, Ganadería y Pesca) y se podría invertir el sobrante de la subvención en el puertito. Para ello tenemos que reunir tres presupuestos para instalar un winche”, relata David Lorenzo, quien celebró de todas formas esta ayuda, ya que “nunca nos han dado nada, ni cuando hay temporal y no podemos salir a pescar”.

La vida de un pescador es dura. Muy dura: “Te tiene que gustar. Uno de los mayores problemas es las pocas horas de sueño. Tenemos que trabajar mañana y tarde durante cinco meses de lunes a lunes. Porque tenemos que ganar el año en cinco meses. Hoy me levanté a las 4.30 y aún (14.30, aproximadamente) no he ido a casa. Ahora voy a comer y por la tarde vuelvo a la mar. Si me llaman los bares y no tienen pescado tengo que salir a ver si cojo algo, porque esa es otra”.

“La vida en el mar es complicada. Las condiciones suelen ser adversas y estás solo ahí fuera. Puedes vivir de ello pero todos los días te juegas la vida. Pero alguien tiene que pescar, como alguien tiene que ser bombero o militar”, explica David Lorenzo.

Cristina Melián es la secretaria de la Cofradía decana de Canarias. Controla cada kilo de pescado y cada euro. “Un mes bueno pasan unas dos toneladas de pescado. En 2021 se pescaron 33.000 kilos con un valor de 340.00 euros”, explicó. “En 2022 llevamos unas 13 toneladas”, añadió.