Los pilares de La Laguna

Las columnas de la antigua iglesia de San Agustín resisten y podrán continuar los trabajos de restauración con todas las garantías de seguridad

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Los pilares de la iglesia de San Agustín han sido tratados con resinas hasta confirmar que resistirán la restauración.
Los pilares de la iglesia de San Agustín han sido tratados con resinas hasta confirmar que resistirán la restauración.

Pedro Marrero | @marrero_pedro

Los pilares resisten. Los estudios realizados por los técnicos encargados de la restauración de las ruinas de la antigua iglesia de San Agustín han arrojado más luz a un proyecto que acumula muchos, muchos años de estudio y cambios sobre los cambios en el mismo.

El propio alcalde, Luis Yeray Gutiérrez, destacaba esta buena noticia fruto de los trabajos que desde principios de año se están llevando a cabo. Así, una vez asegurada la resistencia de las columnas, aparentemente muy deterioradas por el incendio que devoró el templo y el propio paso del tiempo a merced de las inclemencias meteorológicas, la restauración de la iglesia de San Agustín podrá seguir adelante.

De hecho, ya hay instalado un andamiaje de 14 metros de altura para asegurar la conservación de la fachada. Se trata de restaurar los arcos y marcos de piedra de las dos puertas principales, enfoscar las zonas donde hay mortero en mal estado y eliminar el que se encuentra en el zócalo de la construcción.

Estos trabajos dan continuidad a los llevados a cabo en el interior de la edificación, centrados en la datación del subsuelo, la retirada de la capa vegetal y la comprobación de ensayos para determinar su estado. “Con la aplicación de resinas conseguiremos frenar la degradación de las pilastras y podrán ser conservadas a pesar de haber perdido consistencia. Por tanto, se trata de una gran noticia que da pie a seguir con la actuación para recuperar una de las joyas patrimoniales de la ciudad que, durante décadas, ha permanecido olvidada”, resalta el alcalde.

Para la rehabilitación de los muros se llevará a cabo una limpieza físico-química de paramentos, se eliminarán sales, plantas y manchas, se retirará el mortero de cal en mal estado, se consolidarán los enfoscados y se conservará la pintura mural y las arcadas (las dovelas y piezas con inyección de resinas para frenar su deterioro).

Más allá de los detalles técnicos, la restauración de la iglesia de San Agustín supone el resurgimiento de una parte de la historia de La Laguna que preferiríamos haber contado de otra forma y no empezando por ‘aquel fatídico 2 de junio de 1964’.

La historia del templo aledaño al antiguo convento se detuvo hace algo más de medio siglo y ahora comienza a añadir páginas a un libro que acumula capítulos, demolición y reconstrucción incluidas a finales de 1700, desde hace 500 años. Los pilares de la iglesia de San Agustín constituyen una columna más de las muchas que sostienen el peso de la Ciudad Patrimonio.

Los pilares de La Laguna son muchos y algunos de ellos han resistido al fuego (Ateneo, Obispado o la propia iglesia de San Agustín), enemigo temido cual catástrofe natural, solo que se genera, silencioso, desde dentro y a veces de noche.

En enero se hablaba de unos diez meses de actuaciones hasta poder abrir el emblemático templo a los ciudadanos. Para Navidad quizá, o un poco antes. De momento, sabemos que cuando se abran las puertas, podremos volver a visitar, aunque en ruinas, la iglesia con todas las garantías de seguridad.