"La Laguna era el único bar del mundo con Universidad"

Francisco Santana, la mitad de Piedra Pómez, nos cuenta cómo era la Ciudad Patrimonio en los 70 y recuerda el 'nacimiento' del popular dúo humorístico

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El popular dúo humorístico grancanario Piedra Pómez.
El popular dúo humorístico canario Piedra Pómez.

Pedro Marrero | @marrero_pedro

El dúo humorístico Piedra Pómez nació en La Laguna. Calma. Permítannos explicarnos antes de que comience la lapidación virtual. Francisco Santana Santos y Gregorio Figueras Martín se conocieron en el Colegio Mayor San Fernando de la Universidad de La Laguna, lugar donde no solo surgió una amistad que perdura después de más de cuatro décadas. Además, en los pasillos de la residencia estudiantil vieron la luz Sioni y Fefa, dos personajes imprescindibles en las actuaciones del dúo cómico grancanario.

“Los estudiantes se partían de risa al vernos. Yo le decía a Gregorio ‘Fefita, vengo a verla’. Yo era veterano y le hacía algunas novatadas. Era el año 72 y así surgió nuestra chispa. Luego, el nombre del dúo se nos ocurrió visitando el Valle de Ucanca, en el Parque Nacional de Las Cañadas, “que es todo de piedra pómez”, cuenta Francisco Santana, dando solidez a la aparente osadía con la que abrimos este reportaje.

Francisco Santana rememora sus primeros años en la Ciudad Patrimonio con nostalgia. “La Laguna era el lugar donde a los canarios se nos abría la mente. Era como ir al extranjero, como  experimentar un despertar político. Vivimos con intensidad muchas cosas que ocurrieron en aquel entonces”, recuerda.

“Ahora es otro mundo, claro. Es una ciudad con identidad propia. En esa época la Universidad lo era todo. Se decía que La Laguna era el único bar del mundo que tenía Universidad”, bromea Santana, que en esta ocasión regresa, junto a su compañero de andanzas humorísticas, a la ciudad donde vivió la “época dorada de mi juventud” para actuar en el Teatro Leal, este viernes día 16 de abril. El espectáculo se titula Diga 33 aniversario.

“El show se ideó antes de la pandemia, en 2019. Lo preparamos para el Teatro Cuyás en el 20. Realmente tendríamos que celebrar nuestro 34 aniversario en noviembre. Es un recorrido por las especialidades médicas de nuestra vida. Yo hago una introducción, como una especie de prólogo sobre el origen de la medicina pero en plan disparatado. Luego dejo al público en compañía de Fefa y Sioni. Incluso pasamos por el sexólogo. Ellas se han modernizado”, relata Francisco Santana.

Piedra Pómez no actuó como tal hasta el año 85 en Radio Guiniguada: “Empecé el programa solo y luego se incorporó Gregorio. Hicimos el programa durante un año y medio también con José Luis Domínguez, pero luego él decidió no seguir.  También estuvieron con nosotros mi hermano y Chago Arencibia. Luego se incorporó un antiguo alumno que hacía imitaciones. Actuamos en el 87 en una discoteca de Las Palmas. Luego lo paramos y al volver solo siguió Gregorio”.

“Fue como un efecto dominó. Vinieron programas como ‘El buchito de café’ y aquello fue un disparate”, sigue recordando este profesor, catedrático, de griego. “Hicimos un programa en el que hacíamos de prisioneras y nos venían las autoridades de la época”, revive, echando de menos una época en la que, independientemente de la situación actual, “todo era más fresco”.

“El Carnaval por ejemplo. Supongo que es normal. Ya no estamos tan lanzados. Llegamos a hacer un velatorio de la sardina. Íbamos por el parque de Santa Catalina en una especie de procesión del día antes. Un auténtico disparate. Lo hicimos durante un montón de años, pero poco a poco se fueron cortando todas estas cosas y se hicieron controladas. Al final todo acabó siendo un show de televisión”, lamenta. “Una vez contesté a una pregunta sobre cómo podríamos revitalizar el Carnaval diciendo ‘prohibiéndolo de nuevo”, afirma.

A Piedra Pómez, después de tres décadas de humor y toda una vida de amistad “solo nos queda actuar en La Graciosa. Hacer una serie que podría llamarse Graciosa, con Fefa y Sioni, claro. Hemos hecho bastantes cosas. Me habría gustado hacer alguna serie, pero las cosas son como son. Hago algunas cosas en teatro y llevamos 15 años con el aula del humor de Universidad de Las Palmas. Mientras tengas cosas que decir y tu inventiva se mantenga viva no hay ningún motivo para que te retires. Siempre digo una frase de Groucho Marx: cuando entre en un sitio y nadie me diga nada, entonces ya me habré retirado”.