El banco de tiempo: la economía alternativa que funciona

La organización Guadyl, con sede en La Laguna, nos explica su sistema de "intercambio de horas de trabajo. Solo hace falta tener tiempo"

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Componentes del equipo gestor del Banco de Tiempo Guaydil.
Zoraida, Patricia, Cristina y Esther, componentes del equipo gestor del Banco de Tiempo Guaydil.

Por Pedro Marrero | @marrero_pedro

De crisis a crisis. Desde la que comenzó a finales de la primera década de 2000, y de la que mucha gente no llegó a recuperarse, hasta la actual, la del covid, la que parece no acabarse nunca tras un año de tragedia sanitaria y desastre económico. Durante estos poco más de 10 años, el Banco de Tiempo Guaydil nos ha demostrado que existe otra economía posible, una alternativa, donde el euro no sirve y sí lo más valioso que tenemos junto a la salud: el tiempo.

Aunque, no existe un banco de tiempo porque haya una crisis económica reconocida oficialmente, ya que “hay mucha gente que siempre está en crisis”, comenta Cristina, quien junto a Esther, Zoraida y Patricia nos recibieron en la sede de esta entidad sin ánimo de lucro. Una oficina amplia, diáfana, a pocos metros de la lagunera Avenida de la Trinidad. Un lugar cuidado, impecable, pero antiguo, casi nostálgico, como la propia Laguna, donde parece que hace mucho que se detuvo el tiempo.

Pero este lugar no está congelado en el tiempo. Ni mucho menos. Hay mucha actividad en él y muchas personas trabajando para que todo funcione. “Hemos llegado a ser 300 socios, pero ahora estamos sobre los 240”, dice Esther. “Un banco de tiempo es un intercambio de horas de trabajo. Una economía alternativa donde la moneda es el tempus. Por ejemplo, Cristina me ha traído a la sede y luego me llevará a casa. 15 minutos cada trayecto, por lo tanto le pagaré media hora de tiempo”, añade Esther, que nos enseña algunos de los artículos que producen los socios para vender a cambio de tempus o intercambiar.

Aunque, lo habitual es el intercambio de trabajo. Un socio le realiza un servicio a otro (pasear al perro, llevarle la compra, darle un masaje, etcétera) y se le paga en tempus. En general hay un buen entendimiento entre los socios. “Casi siempre hay buena voluntad. En ocasiones alguien puede despistarse y retrasarse en un pago pero no pasa nada. Se le recuerda y ya está. Para las pocas veces que no hay entendimiento (discrepancia sobre cuántos tempus puede costar un servicio o un producto) existe un equipo de gestión que hace de mediador”, interviene Zoraida. “Lo tenemos todo bien armado, aunque no suele ser necesario intervenir porque los socios son un encanto”, añade.

Además del grupo que dirige el banco de tiempo, que es mucho más amplio que el formado por Esther, Cristina, Zoraida y Patricia, existe una aplicación que se encarga de mantener a tanto la cuenta de cada socio. Pero no se queda ahí el trabajo del consejo gestor. Son continuos los talleres y los mercadillos, así como otras actividades como el senderismo. “Aunque con lo del virus apenas podemos salir, pero ya hemos hecho pateos”, dice Esther.

Luego están los proyectos que abanderan los más jóvenes, como el que nos comenta Patricia. Es un proyecto friki, como yo”, adelanta. “Se llama Kawaru. Es una tienda virtual en la que se intercambian todo tipo de artículos frikis. Por ejemplo, compro un comic manga, lo leo y, en vez de dejarlo en una estantería, lo pongo a la venta”, explica. Por supuesto, la tienda no funciona con dinero, sino con tempus, la moneda oficial en el banco de tiempo. “En este caso, por temas legales, no dejamos que los compradores y vendedores tengan contacto, ya que al tratarse de un mundo friki hay muchos menores de edad”, explica Patricia.

Artículos confeccionados por los socios del Banco de Tiempo Guaydil.
Artículos hechos por los socios del Banco de Tiempo.

Ya en la despedida, y mientras hacemos las fotos, nos fijamos en la dedicación empleada en la elaboración de los productos que confeccionan, en ocasiones con materiales reciclados, los socios. Nos damos cuenta de que dichos artículos surgen de manos artesanas. Aunque no hace falta ser especialista en nada para formar parte de esta gran familia. “Solo es necesario tener tiempo. Si no sabes hacer mermelada quizá sí puedas cuidar a una persona mayor o pasear el perro de otro socio”, recuerda Zoraida. “Todos necesitamos ayuda en algún momento. Si no tienes dinero ni trabajo puede que sí tengas tiempo”, concluye mientras posa junto a sus compañeras para la cámara de La Laguna Tf. Todas sonríen, se nota, pese a las mascarillas, pese al covid, pese a la crisis. Porque, todo pasa y todo llega, como dice la canción. Y si no, tiempo al tiempo.